Es la pregunta que más nos hacen y la que peor está respondida en internet, porque casi siempre se contesta con un número suelto. La pregunta en realidad tiene tres partes distintas, y mezclarlas es lo que hace que dos presupuestos parecidos den resultados opuestos.
Las tres partes del costo
Cuando alguien pregunta cuánto cuesta hacer publicidad, está preguntando por tres cosas a la vez:
- Lo que le pagas a Meta. El presupuesto publicitario. Va directo a la plataforma y lo defines tú, día por día.
- Lo que le pagas a quien la gestiona. Sea una agencia, un freelance o el sueldo de alguien de tu equipo. Es un costo aparte del presupuesto.
- Lo que cuesta producir lo que se publica. Fotos, videos, edición. Puede ser casi cero o ser la parte más cara, según el rubro.
La confusión más común es meter todo en la misma bolsa. Alguien dice «invierto un millón al mes» y no sabe cuánto de eso llegó realmente a comprar espacios publicitarios. Separar las tres partes es el primer paso para saber si tu publicidad es cara o barata.
Por qué nadie puede darte un costo por resultado antes de empezar
El costo por consulta o por venta no es un precio de lista: es un resultado. Depende de cosas que son de tu negocio, no de la plataforma.
- El rubro. No cuesta lo mismo conseguir una consulta para una barbería que para una constructora.
- El ticket. Cuanto más caro y más pensado sea lo que vendes, más contactos hacen falta para cerrar una venta.
- La zona. Un público chico se satura antes y el costo sube con el tiempo.
- La competencia. Estás pujando por la atención de la misma gente que otros anunciantes.
- Qué tan claro es lo que ofreces. Es la parte que más se subestima y la que más mueve el número.
Por eso, cuando alguien te promete un costo por venta antes de mirar tu negocio, no te está dando un dato: te está dando un argumento comercial. Nosotros no cotizamos sin antes ver los números reales, y ese es exactamente el motivo.
Un costo por resultado no se promete: se mide. Cualquier cifra dicha antes de la primera campaña es una hipótesis, no un compromiso.
Cómo calcular tu presupuesto de arranque
Este cálculo no necesita datos de mercado ni promedios de nadie. Se hace con tus números.
Paso 1: cuánto vale una venta para ti
Toma tu ticket promedio y réstale el costo directo de entregar ese producto o servicio. Lo que queda es lo que tienes disponible para conseguir esa venta y todavía ganar. Si vendes algo que se recompra, cuenta lo que un cliente deja en varios meses, no en una sola compra: cambia por completo cuánto puedes permitirte gastar.
Paso 2: cuántas consultas necesitas para una venta
Este dato ya lo tienes aunque no lo hayas escrito. De cada diez personas que preguntan por WhatsApp o Instagram, ¿cuántas terminan comprando? Si nunca lo mediste, cuéntalo durante dos semanas antes de invertir un guaraní en publicidad. Es la información más barata y más útil que vas a conseguir.
Paso 3: fija un techo por consulta
Con los dos números anteriores sabes cuánto puedes pagar por cada consulta sin perder plata. Ese es tu techo. La campaña no tiene que buscar el costo más bajo posible: tiene que quedar por debajo de ese techo con volumen suficiente.
Paso 4: dale a la campaña con qué aprender
Meta necesita una cantidad mínima de conversiones para salir de la fase de aprendizaje. Un presupuesto diario que produzca dos o tres consultas por día aprende; uno que produzca dos por semana se queda adivinando y termina siendo más caro por resultado, aunque el total mensual sea menor.
Un presupuesto demasiado bajo no es «invertir de a poco»: es pagar la parte cara del proceso —el aprendizaje— sin llegar nunca a la parte barata. Es preferible correr una campaña bien financiada dos semanas que estirar el mismo monto durante dos meses.
Qué mirar en el primer mes
El primer mes no se juzga por la facturación. Se juzga por si el sistema está midiendo bien y por si el costo por consulta quedó por debajo de tu techo. Si esas dos cosas se cumplen, escalar es una decisión aritmética. Si no se cumplen, escalar solo multiplica el problema.
En los casos que publicamos —Glowing Store, Sir Lezcano y ARQCA— el retorno no vino de encontrar un público secreto, sino de ordenar esto: medir bien, saber cuánto vale una consulta y no tocar las campañas antes de tiempo.
El precio de nuestros servicios lo definimos después de una reunión de diagnóstico, con los números del negocio sobre la mesa. Es el mismo criterio de este artículo: sin datos, cualquier cifra es inventada.
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